Soñar con mi mamá fallecida: qué significa y por qué vuelve

, fundador de Dreamly ·

Soñar con tu mamá fallecida suele leerse como el duelo que mantiene abierto el vínculo: tu mente la trae de vuelta para consolarte, para cerrar una conversación pendiente o para echarte una mano con algo en lo que ella siempre te ayudaba. No es un mal presagio. Lo que más te dice el sueño es cómo te sientes al despertar, mucho más que lo que ella hizo o dijo.

Le pasa a muchísima gente. En una encuesta a 278 cuidadores en duelo de un servicio de cuidados paliativos, el 58 % había soñado con la persona que perdió, y la mayoría describía esos sueños como agradables, o agradables y dolorosos a la vez. La familia también es el segundo tema más frecuente en los diarios de sueños: en nuestro estudio de 189.480 sueños, aparece en el 21,2 % de los sueños de un diario promedio de Dreamly.

Por qué es tu mamá la que vuelve

Una madre ocupa en la memoria un lugar que casi nadie más ocupa. Muchas veces fue la primera voz, el primer refugio, la persona a la que llamabas cuando algo salía mal. El sueño no la guarda en el cajón del pasado.

Por eso suele aparecer en momentos muy concretos. Su cumpleaños, el Día de la Madre, la fecha en que murió. O estos días, recién pasado el Día de Muertos, si en tu casa su foto estuvo en la ofrenda. Un resfriado que te deja con ganas de su caldo. Una decisión sobre la que ella habría opinado. Convertirte en mamá, o llegar a la edad que ella tenía en tus recuerdos más nítidos.

Luego está el final de su vida. Muchos hijos adultos también fueron sus cuidadores: las citas médicas, las llamadas con los doctores, las últimas semanas. Esa etapa deja sus propios restos, sobre todo culpa y cansancio, y los sueños los recogen también. Si buscas una mirada más amplia sobre los sueños de duelo, tienes nuestra guía sobre soñar con un familiar fallecido.

¿Qué significa soñar con mi mamá fallecida?

En la mayoría de los casos, significa que la relación sigue viva dentro de ti. La especialista en duelo Marilyn Mendoza, en un artículo para Psychology Today, recoge cuatro tipos frecuentes de sueños de duelo: las visitas, en las que la persona simplemente pasa un rato contigo; los mensajes; los sueños de consuelo; y los sueños traumáticos, que suelen llegar tras una muerte dura o repentina. Se mezclan entre sí, y la mayoría son positivos.

Los detalles te dicen cuál tuviste. Estas son las versiones que más se buscan.

Soñar con mi mamá fallecida que está viva

Estás en su cocina. Ella prepara café y te cuenta lo último de los vecinos. Quizá una parte de ti recuerda que murió, quizá no, y te despiertas de golpe. En la encuesta de cuidados paliativos, ver a la persona sana y libre de la enfermedad fue uno de los temas más comunes. La memoria tiende a devolverla como era antes de lo difícil.

La psicóloga clínica Alessandra Strada, que dirige los servicios de duelo de un centro de cuidados paliativos de Nueva York, le contó a The New York Times que estos sueños funcionan a menudo como una segunda oportunidad: poder actuar distinto con alguien que, dentro del sueño, no ha muerto. A veces esa segunda oportunidad sale mal, y eso duele.

Soñar con mi mamá fallecida que me habla

Los sueños de mensaje son los que la gente recuerda durante años. Te dice que está bien, que hiciste suficiente, qué trabajo deberías aceptar. O simplemente te llama por tu nombre. Strada describía sueños en los que la persona explica que no había nada que pudieras hacer, y decía que alivian parte de la culpa.

Muchas familias y muchas religiones lo viven como una visita real. Ningún estudio puede zanjar eso. Lo que sí puedes hacer es anotar la frase tal como la oíste, porque casi siempre responde a una pregunta que llevas tiempo cargando.

Soñar con mi mamá fallecida que me abraza

Suelen ser los sueños más nítidos de todos, hasta el olor de su suéter. El calor al despertar es real, y el bajón de una hora después también. No necesitas decidir qué fue ese abrazo para quedarte con él.

Soñar con mi mamá fallecida llorando

Una mamá triste, o que no te dirige la palabra, suele reflejar algo de tu lado: una pelea que no se arregló, una visita que no hiciste, cosas que nunca le dijiste. Casi nunca significa que ella esté sufriendo en algún lugar.

Soñar con mi mamá fallecida enojada

Es el que más asusta. En la práctica, ese enojo suele ser tuyo y ella solo lo lleva puesto. Puede que sientas rabia porque se fue, rabia contra la enfermedad, rabia con un hermano que no estuvo. Cuesta reconocer enojo hacia una madre que extrañas, incluso en sueños, así que el sueño muchas veces se lo pasa a ella.

Soñar con mi mamá fallecida que está enferma

Si la cuidaste durante una enfermedad, es esperable que el hospital regrese. Los recuerdos de la enfermedad o del momento de la muerte fueron otro tema recurrente en la encuesta. Strada recordaba a una mujer cuya madre murió tras varias hospitalizaciones de urgencia y una muerte difícil. Una y otra vez soñaba que intentaba llegar a la cama de su madre y nunca llegaba a tiempo. A medida que la terapia la ayudó a aceptar lo ocurrido, los sueños cambiaron: pudo abrazar a su madre y despedirse. Strada lo describió como una forma de reescribir el guion.

Después de una pérdida así, un hospital en sueños suele ser memoria, no una advertencia.

Soñar con mi madre fallecida que vuelve a fallecer

Ver morir a tu madre por segunda vez es brutal. Estos sueños encajan en lo que Mendoza llama sueños traumáticos, y son más frecuentes en los primeros meses o tras una muerte repentina o aterradora. A la mayoría de la gente se le van espaciando hasta desaparecer. Si no es tu caso, mira más abajo la parte sobre cuándo pedir ayuda. Y si te preguntas qué se suele ver en este símbolo en general, lo contamos en qué significa soñar con la muerte.

Soñar con mi madre fallecida sonriendo

La encuesta incluía entre los temas más frecuentes ver al ser querido «cómodo y en paz». Mucha gente lo describe como el sueño que por fin la dejó respirar. Suele llegar más tarde, cuando ya pasó lo peor del golpe.

Cómo cambian estos sueños con el tiempo

Los sueños con una madre casi nunca son iguales en el primer mes que en el segundo año. En el International Journal of Dream Research, Wojciech Owczarski siguió el caso de una mujer de mediana edad cuya madre murió tras una larga enfermedad. Durante un año, ella anotó 29 sueños en los que aparecía su madre. El contenido y la estructura de esos sueños fueron cambiando con cada etapa de su adaptación a la vida sin ella.

Es un solo caso, así que por sí mismo no demuestra nada. Pero coincide con lo que los investigadores del duelo describen una y otra vez: los primeros sueños repiten la enfermedad y la pérdida, los siguientes la traen de vuelta sana, y algunos de los últimos traen algo parecido a una despedida. Strada lo resumía sin rodeos: el contenido de los sueños cambia con el tiempo.

Qué hacer a la mañana siguiente

Anótalo antes de mirar el teléfono. Dónde estaban, qué ropa llevaba, qué dijo palabra por palabra y lo que sentiste en el primer segundo despierto. Esa sensación es lo más útil de todo.

Después hazte unas preguntas sencillas:

  • ¿Qué pasó ayer en mi vida sobre lo que ella habría tenido algo que decir?
  • ¿Hay algo que nunca le dije, o que nunca le oí decir?
  • ¿Qué me dio en el sueño: un consejo, consuelo, un reproche?
  • ¿Ya había tenido este sueño antes, y qué cambió esta vez?

Cuéntaselo a alguien que la conoció. Un sueño es una manera fácil de empezar a hablar de ella, y a veces los hermanos se sorprenden al descubrir que ellos también la han estado soñando.

Si los sueños siguen llegando, guárdalos en un solo lugar. Un diario privado como Dreamly te permite anotar cada sueño junto con la emoción con la que despertaste, ver qué se repite de una noche a otra y obtener una lectura de tu propio sueño, en vez de la definición de diccionario de «madre muerta».

Cuándo pedir ayuda

La prueba de Strada funciona bien: al despertar, ¿qué sensación te queda? Si te despiertas llorando noche tras noche sin ningún alivio, o la misma escena del hospital te sigue cortando el sueño, un acompañamiento en duelo, un grupo de apoyo o tu médico pueden ayudarte. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría calcula que entre el 4 % y el 15 % de los adultos en duelo desarrollan un trastorno de duelo prolongado, que en adultos solo se diagnostica cuando la pérdida tiene al menos un año y el dolor no ha cedido.

¿Mi mamá fallecida me visita en sueños?

Mucha gente lo vive exactamente así, y muchas tradiciones hablan de sueños de visita; en México, la idea de que los difuntos vuelven a ver a los suyos está en el centro del Día de Muertos. La ciencia no puede confirmar ni descartar una visita. Lo que sí puede decir es que estos sueños son frecuentes, en su mayoría reconfortantes, y que el 60 % de las personas de la encuesta sintió que sus sueños influyeron en su duelo, entre otras cosas con consuelo y aceptación de la muerte.

¿Es mala señal soñar con mi madre muerta?

No. No hay ninguna evidencia de que soñar con tu mamá fallecida anuncie una muerte, una enfermedad o mala suerte. Incluso cuando la ves enferma o te advierte de algo, el sueño suele reflejar tus propias preocupaciones, no un pronóstico.

¿Por qué sueño con mi mamá fallecida todas las noches?

Los sueños frecuentes abundan sobre todo en los primeros meses, cerca de los aniversarios y en épocas de estrés en las que normalmente la habrías llamado. Si se repite la misma escena, fíjate en lo que no cambia: el lugar, las palabras, el momento en que despiertas. Así es como los sueños que se repiten suelen mostrar de qué tratan.

¿Por qué no sueño con mi madre fallecida?

No tiene nada que ver con cuánto la querías ni con lo que ella sentía por ti. La investigación apunta sobre todo al recuerdo de los sueños: hay quien sueña con ella y lo olvida antes del desayuno. Explicamos las razones, y lo que puede ayudar, en por qué no sueño con mi madre fallecida.

¿Qué significa soñar con mi suegra fallecida?

Por lo general, algo muy parecido a soñar con tu propia madre, pero visto a través de otra relación. Puede representar el duelo de tu pareja, los papeles familiares que cambiaron tras su muerte o cosas que quedaron sin decir entre ustedes dos. Cómo te sentías junto a ella en el sueño dice más que lo que hizo.

Artículos relacionados